domingo, 12 de octubre de 2014

Alterar la sangre.

Alterar la sangre, perturbar los sentidos.

Decir que todo es posible sin alzar la voz.

¿Cuántos momentos ha de vivir el destino para mostrarnos su soledad?

¿Cuántas monedas serán necesarias para un nuevo amanecer?




Todos los hombres muestran sus cinturas intactas, sus pechos de seda.

Todas las mujeres se vestirán en honor a las musas, todas hablarán idiomas de un mismo corazón.

Los mares, en invierno, desearán que su quietud sea eterna.

Las preguntas dejarán su lugar a respuestas irreverentes.

La felicidad decidirá entre flores cromadas y mundos luminosos.

Los cabellos resistirán los roces y el pudor.

Las almas gemelas bailarán entre nieblas, soles y bellezas atroces.




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