martes, 4 de noviembre de 2014

Atrás queda el día y su temblor.

Atrás queda el día y su temblor.
Se acercan el regazo y la verdad.

Nadie podrá decir que no fue nombrado por la noche.

Lo que quisimos ser no era cordura ni pereza.

Sé que fui de otro mundo, pero, ¿como llamar a esta distancia, a este reloj sin arena?

Déjame que te regale un quizás
aderezado con un mañana infinito.

Lamiendo los cerrojos de mis brazos.
Sonriendo a la odisea de tu pelo.

Lo inútil no me interesa.
Lleno mis manos de lazos, nubes y lunas incipientes.

Repudio la conquista de la nada.

Desatemos los cuerpos sinceros.

Nubes hechas de ayer y de delicias comunes.

2 comentarios:

  1. Hola Julio, yo también repudio la conquista dela nada, lindos versos.
    "¿Como llamar a esta distancia, a este reloj sin arena?"
    Abrazo!

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    1. Gracias, Alejandra. A conquistar la palabra, el sentimiento, la pasión...

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