viernes, 16 de enero de 2015

Duermo acurrucado.

Duermo acurrucado en
paredes de cartón.
Vivo del aire más puro.

Los sermones, las diatribas,
los consejos, son lo que ya
sabía, lo que alguna vez
pregoné.

Me olvidé de la luz.
Recogí mis dulces rodillas.
Las palmas de mis manos
son espejos silenciosos.

La mañana despertará después
de mí.
Las ventanas son agujeros sin
vida.

Caí despacio, sin red ni
esperanza.
Desapareció el universo
de los ilusos.

Pinto después de escuchar
canciones muertas.
Mis besos ya no dibujarán
ninguna boca.

Siete versos, o lo que sean,
despedidos por un pecho cruel.
Siete lágrimas que nadie escucha

2 comentarios:

  1. Cuando el amor se va, queda el recuerdo y el dolor. Bonitos versos Julio.
    Buen domingo :)

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