martes, 3 de febrero de 2015

Sin olvidar el mañana.

Sin olvidar el mañana, mi huella delata mis ancianos huesos.

Las pasos son siglos en mi frente. El sudor es rígido y vehemente.

Ni el color ni la pereza me apartarán de lo imprevisto.

Transición hacia el verbo, hacia lo descarnado.

El corazón es de otro, de alguien sin voz.

Nadie pierde, todos reciben saludos de los príncipes del dolor.

Una risa sin estrella, sin sosiego.

Un demente obsceno, una herida en el pecho.

Destellos azules, cornadas de ciervos feroces.

Un firmamento de colores muertos, un viaje al final de todo.

Una única verdad para la prisa y el hartazgo.

Mi imaginación no apasiona, no convence.

2 comentarios:

  1. Hola Julio, un poema con huellas de pasado y futuro.
    Saludos :)

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    1. Gracias, Alejandra. "Huellas de futuro"...me gusta.
      Un saludo.

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