El espejo me dibuja al
revés.
La noche me ilumina
sin luz.
El viento me arrastra
sin prisa.
Arden mis cicatrices
eternas.
Un mundo donde no
lluevan piedras.
Una esfera donde todo
se adormezca.
Perdidos por dentro,
diáfanos tras la pared.
Erigidos por hombres
sin nombre.
Vete, vuelve donde la
nube durmió.
Aliméntate de troncos
putrefactos.
Escucha los versos medidos
por la pluma.
Inféctate de suaves brisas y
estudia su mundo.
Sabios que no saben
cantar nanas mágicas.
Eruditos que eluden
la noche.
Piltrafas convertidas
en hombres.
Amaneceres convertidos
en días salvajes.
Obra de Paco Meléndez Torres.