No me conocen el viento ni la calma, mis cábalas son un destino sin retorno, el otoño de mis venas es un artificio inexplicable.
Inscribirme en la universidad de lo inusitado y encontrar el éxtasis en cualquier callejón, en cualquier senda, en cualquier refugio lejos de todo apego.
Me acuna la suavidad del viento, me adormece la levedad y la cadencia de la lluvia, permanezco en silencio, dueño de mi universo.
Quién pudiera soñar, quién pudiera imaginar sin el sesgo de lo prohibido, quién pudiera exiliarse a una planicie de ríos sin fin.
JulioElpuente