sábado, 1 de diciembre de 2018

Bienvenida, Vega.

Fueron tus ojos, de belleza encendida,
el primer sortilegio.
Tus hechuras, diminutas,
pero gráciles,
anuncian un futuro de sonrisas infinitas, de guiños desenfadados.
No te faltarán nunca unos brazos
donde arroparte,
unas manos a las que aferrarte.
Vivirás en cada uno de nuestros hogares, esos que están hechos de músculos, venas y ríos de vida.
La semblanza te avala, el destino te aguarda, benevolente
Ojalá el paraiso y la felicidad sean tu morada.
Ojalá todas las luces, todos los colores sean tu abrigo, tu rumbo.
Bienvenida, pequeña maravilla.
Bienvenida, Vega.

JulioElpuente

Escogeré entre lo dulce y lo sutil.

Cometeré contigo un delito
de alta ternura.
Dejaré boquiabiertos a los
ángeles y estupefactos a los
malignos.
Desnudaré almas antiguas y
y las embadurnaré con tu
aroma.
Escogeré entre lo dulce y lo
sutil y crearé un manojo de
libélulas brillantes para tu
pelo.
Reventaré mis manos para
que todos puedan oir tu
fulgor.
Recuperaré del ayer la juventud
de mis piernas para poder
seguirte en tu viaje.
Me postularé para el nobel
de tu sonrisa.

JulioElpuente

viernes, 30 de noviembre de 2018

Su pena no era la nuestra.

Demasiado amor te
puede matar.
Su pena no era la
nuestra.
Aquellos sollozos,
aquellas heridas,
aquella nostalgia, no
eran de este mundo.
Su pesar estaba libre
de cualquier enjuague.
El peso que soportaba
su juventud era
infinito, como el de
la muerte, como el del
olvido.
Quizás, él, solo le
obsequió con su alma.
Quizás, cuando se marchó,
se llevó con él aquella
brisa suave y cálida.

JulioElpuente


jueves, 22 de noviembre de 2018

Soy la duda y el dolor.

Soy la duda y el dolor,
el fragor y el litigio.
Donde pisan mis pies,
la herrumbre desaparece.

Lo yermo que adormece
en mis vísceras,
despierta mientras camino,
mientras discurro,
mientras invento.

Los cipreces, altivos,
secuaces del tiempo
y del silencio,
me han visto palidecer
bajo su cambiante sombra.

Si vivo para morir,
¿por qué no anochecer
y menguar?,
¿por qué no anidar y
desaparecer?

Nada parecerá heroico
ni limpio,
todo renacerá cuando
el amor regrese.

JulioElpuente

Insigne es el ocaso.

Insigne es el ocaso.
Obra maestra del día y
de la noche.

Me abruma la negrura
porque me defiende
de mi mismo.

Tendría que llorar,
pero mis insignificantes
ojos son sequía
y bruma.

Vísteme con el sabor
de tu sonrisa,
con la delicadeza de
tu piel,
con ese suave enojo
que te humaniza.

El edificio del dolor
se desploma sobre mí
mientras la nube y el sol
luchan a muerte.

JulioElpuente

Pasaré de puntillas.

Una nave nodriza descubrió
vida en mi interior.
A pesar de la angustia y la
sinrazón, escribo para los
adictos a la pena,
para los hijos de las
crisálidas.
Pasaré de puntillas por
el reino de los atormentados,
me desviaré del camino
trazado y removeré los
restos de los infames.
Después, cuando el cielo
esté desierto y la oración
solo sirva para añorar,
aflojaré mis cordones
y respiraré tranquilo
y jubiloso.

JulioElpuente

Pensamientos dorados.

Horizonte relleno de
algodón.
Pájaros silbando canciones
imposibles.
Mujeres y hombres desnudos,
pero vestidos de luz.
Caminantes oscuros y
cabizbajos.
Niños explicando la vida
con argumentos axiómaticos.
Perros, de hocicos curiosos,
buscando lunas al
atardecer.
Árboles llorando hojas
amarillentas.
Viejos con la espalda
reclinada y los ojos ausentes.
Pensamientos dorados,
henchidos de violácea
sangre.

JulioElpuente

jueves, 31 de mayo de 2018

Véndeme el cielo.

Lo que un día fue piedra y
cartón, se ha convertido
hoy en venas, músculos y
latidos.
Lo que no me sirvió para nacer
ni vivir, me sirve hoy para
no odiar ni renegar.
Lo que fue sueño y lejanía,
se convierte hoy en estupor
y necesidad.
Véndeme el cielo y regalaré
la tristeza y el temor.
Obséquiame con la dulzura
y devolveré a su envoltorio
la ingenuidad y la desidia.
Luego, más tarde, cuando
los brazos acaricien y la
lengua inocule vida,
podrás ver como florecen
entre mis dedos
la pasión y el amor.

JulioElpuente

jueves, 25 de enero de 2018

¿Para cuándo...


¿Para cuándo un día sin lluvia ni sol?
¿Para cuándo un minuto sin gloria y
una hora sin final?
Mis manos descansan en los
bolsillos ajenas al rumbo de
mis pies.
Mis sienes, enrojecidas y lúgubres,
auguran un mañana siniestro,
infiel, inhumano.
Mi cuerpo, desnudo frente a
un espejo cuarteado,
me invita a morir en silencio.
Ven al encuentro de mis pechos,
al renacer de mi piel,
a la cruel vacuna de mi tormento.
Alójate entre mi conciencia y
mi desdicha, entre mi duda y
mi frivolidad.
¿Para cuándo una noche sin
estrellas?
¿Para cuándo un camino
ardiente?

JulioElpuente


viernes, 3 de noviembre de 2017

Querido Mario.

La segunda piel,
la segunda sonrisa,
la segunda brisa,
y un nuevo rostro que
seguro que arrugará
nuestros ansiosos pómulos.
Querido Mario, no te
amaremos menos que
al sol y a la belleza,
pero serás tan único como
la leyenda que te acompaña.
Y cuando tus brazos
estrujen estos corazones
rendidos a tus ojos,
sabremos que un nuevo
gigante ha llegado
para acompañarnos en
nuestros últimos pasos.
Querido Mario,
nuestro instinto
no falló ni fallará,
serás todo para muchos
y mucho para todos.
JulioElpuente

viernes, 26 de mayo de 2017

Barrotes de miel.

Sin amar, amé lo dulce
de la noche y lo enigmático
del cielo,
lo oscuro del laberinto
y lo ambiguo de la verdad,
lo físico y lo absurdo.
Y tome partido por la lejanía
que todo lo inunda,
por la marea que todo
lo cubre.
Y alcé la mano para señalar
mis límites;
esos que a nadie importan,
que nadie conoce.
Dime sí no soy más libre
así, sin argollas de plata,
sin barrotes de miel.

JulioElpuente

martes, 14 de marzo de 2017

La piel se convierte en agua.

Las mejillas contienen el
color del aire, aquel con el
que se despierta el día.
El sueño que nunca
llegaba, flotará, ahora sí,
entre las piernas anquilosadas
por el temblor,
por la cruel espera que todo
lo embota, que todo lo
reprime.
Y mientras ese sueño se hace
piel y la piel se convierte en
agua, los besos que se desean
como un cielo sin mácula,
detendrán la máquina
perfecta y asesinarán todo el
dolor que la espera dejó.
La calidez llegará cualquier
anochecer y se instalará
entre los abrazos,
los besos y las canciones.

JulioElpuente

jueves, 16 de febrero de 2017

Quiero alumbrar.

Quiero alumbrar esa sonrisa
vencida.
La tristeza de esos ojos de vino
y viento me llama al cuartel
de invierno del desánimo,
aún así, visitaré tu temblor para
convertirlo en delicadas azucenas,
y después anudaré a tu cuello
mis manos envejecidas, pero
serenas y sabias, y sabrás por
ellas que todo puede ser
más azul, más indómito,
más dulce.
Mira a través del cristal de mi
retina, verás lo que el otoño
nos brindó, lo que el invierno
encendió, lo que la primavera
nos regalará.
Y luego, cuando la noche finja ser
día y leas a escondidas mi corazón,
todas las lágrimas,
todos los sinsabores,
todos las amarguras,
serán pretérito y olvido.

JulioElpuente

sábado, 11 de febrero de 2017

Arranco flores sin tocarlas.

Despertar entre grandes
suspiros y enormes sonrisas,
celebrar la dicha inesperada,
cubrir el cráter de la inocencia
con las manos cubiertas de
besos.
Arranco flores sin tocarlas y
luego, después de llorar sobre
sus pétalos, las devuelvo a
su hogar, a su preciosa
morada.
Da igual el brindis, lo
importante es que nos
encuentre con los huesos
entrelazados, con los
labios heridos por la
pasión, con los ojos henchidos
de placer.
El olor a menta me recuerda
la vieja nación dormida,
aquella que despertaste
con tu intuición de mujer
invisible, con tu tatuaje
hecho de piel y dulzura.

JulioElpuente

martes, 7 de febrero de 2017

Levanta la cara y sonríe.

Levanta la cara y sonríe,
el día ha despertado
de azul y blanco para ti.
Ha ardido el satén de tu
boca con aquella llama
veloz y despiadada que
purifica y envuelve.
Y tú, mientras visitas el hogar
de los ángeles, repartes
abrazos y sonrisas,
amaneceres y ocasos.
Y es tanta la ternura de tu
piel, tanta la frescura de tus
ojos, que nadie respira,
nadie parpadea,
todas las margaritas están
deshojadas, todos los elogios
están agotados.
El anciano día no ha podido resistir
las lágrimas cuando tu
sombra ha desaparecido,
y se abraza angustiado a la
altiva noche y le ruega que te
devuelva a su efímera vida.

JulioElpuente