jueves, 24 de septiembre de 2015

¡Qué sabrán de la razón los poetas!

El espejo me dibuja al
revés.
La noche me ilumina
sin luz.
El viento me arrastra
sin prisa.
Arden mis cicatrices
eternas.

Un mundo donde no
lluevan piedras.
Una esfera donde todo
se adormezca.
Perdidos por dentro,
diáfanos tras la pared.
Erigidos por hombres
sin nombre.

Vete, vuelve donde la
nube durmió.
Aliméntate de troncos
putrefactos.
Escucha los versos medidos
por la pluma.
Inféctate de suaves brisas y
estudia su mundo.

¡Calmad el estruendo
anómalo!
¡Viajad en pos de la
sinrazón!
¡Vivid pensando en la
orgía perfecta!
¡Moldead con las manos
del corazón!

Sabios que no saben
cantar nanas mágicas.
Eruditos que eluden
la noche.
Piltrafas convertidas
en hombres.
Amaneceres convertidos
en días salvajes.

Obra de Paco Meléndez Torres.

Nada más perfecto que mi imperfección.

No sé escribir otras palabras.
No sé contar otros cuentos.
¿Cómo será decir aquello
que sorprenda?
Para mí existen los vientos,
el norte y el sur,
la luna y la noche,
el día y el sol,
para los demás;
las vidas de los otros,
las esperanzas y las
angustias,
las historias de amor
y de dolor.
Despierto sin vida,
deambulo y camino.
Peco de histrionismo
cuando no de vaguedad.
Peco, peco....pero mi
batalla es con el destino.
¡Quizás no merezca la
sabiduría!
¡Quizás nada sea como
lo conocemos!
Si se enciende la luz,
que sea en esta habitación de
amores y abrazos,
en este cubil de susurros
y risas.
Y que nada sea igual,
y que nada sea presente;
que sea futuro,
un futuro dibujado por mi
piel de esponja,
por mi cabello níveo.
En fin....nada más perfecto
que mi imperfección.

Obra: "Destino", Salvador Dalí. 

lunes, 21 de septiembre de 2015

No hay máquinas, sino almas.


Miro al cielo y sus contrastes
me conmueven,
miro alrededor y mis
comisuras te reclaman.
No hay máquinas, sino almas,
no hay desdichas,
sino rutas de agua y perfume.
El valor reclama un pedazo
de ilusión,
un infinito sin jamás,
un elixir suave, delicado.
Viviré en una isla de
nenúfares y colores inimaginables.
Los brazos que no sepan
escuchar caerán heridos
por la blasfemia.

Diré cuanto sepa.
Aminoraré el paso
cuando nada importe.
Mi piel cuarteada,
suave cual manjar,
indestructible como el mañana,
te hablará de mi primer beso,
de mi primera lágrima.

JulioElpuente

sábado, 19 de septiembre de 2015

No encuentro mis silencios.

Le he robado pétalos al mar,
he olvidado el sabor de las olas.

No encuentro mis silencios;
quizá murieron al despertar
quizá renunciaron a vivir sin mí.

¡Qué alguien me ayude a
discernir entre dolor y sentimiento!
¡Qué la vida le sea infiel a la tristeza!

Y, sin embargo, el amor
me viste,
me mima,
me agasaja,
me intuye,
me vive...
me enamora.

Haz de mí el supremo devenir,
una conciencia desconocida,
un rayo sin luz,
un agosto de estrellas
sin mácula,
un invierno sin lágrimas.

JulioElpuente

sábado, 5 de septiembre de 2015

Rozando el suelo.

Rozando el suelo,
levitando a través de la oscuridad.
Remando sin fuerzas,
pero enardecido por el
ensordecedor silencio.
Desnudando el cielo en
cada renglón sin sentido,
en cada borbotón de hiel.
Destronando al duende que
todo lo sabe,
al hazmerreir de sonrisa oblicua.
Desquiciando a los amantes
que no supieron amar
sin ser amados.
Incordiando a quien no
sabe escuchar el resuello del mar.
Definiendo lo que será
instrumento para la magia
y lo que será magia
para las entrañas. 
Destruyendo aquello que fue
risa y ahora es dolor y zozobra.

...así me encontrará la noche
y el osario.

JulioElpuente

Miles de kilómetros.

Miles de kilómetros entre
mis ojos y sus frutos.

Lame el mar los tostados pies
que resisten inertes...baldíos.

Vestido de fosforescencias
vertiginosas, de pasiones
ocultas.

La menor de las transparencias,
la mayor de las verdades.

No me debes, no te debo.
Me debes, te debo.
Me bebes, te bebo.
Me miras, te adoro.

He visto cansadas las
pupilas de cielo.
He visto rotas las olas
nacidas en el horizonte.

He recordado las letras
vacías.
He llenado el vacío con
nuevas lágrimas.

Siempre he escuchado,
siempre he soñado,
siempre he imaginado.

Miles de kilómetros
entre el sentido y la
intuición.