lunes, 23 de noviembre de 2015

Y de aquí al mañana.

Visito la longeva mañana
del día que resucitó.
Me adueño de sus
insignificantes horas,
de su piel cortada,
de su rastro fértil.

Me encamino hacia
donde una vez estaba
el cielo.
Trazo los verbos sin nombre,
revivo los olores muertos,
escucho mi débil aliento.

Una fe sin Dios ni patria
me alimenta.
Una humedad, cercana a
lo femenino, me sonroja.

Y de aquí al mañana,
y del mañana al ayer,
y de lo oscuro a lo bello,
y de lo bello a lo increíble.

Seré lo que el coraje me
permita ser,
aunque no duerma junto
al mar,
aun así, tendré un nombre
y un porqué.

Las sombras sobreviven
a la hoguera del tiempo.
La voz resucita mi alma
alcalina.

sábado, 14 de noviembre de 2015

No sé cuando te inventé.

El tiempo parecía no haber
empezado nunca.
El calor oscurecía las cosas
invisibles.

No sé cuando te inventé,
debió de ser antes
de aquel día sin aliento,
de aquella melodía sin ecos.

El rocío se convierte en viento,
la firmeza de tus
hechuras me permite vivir.
Me disfrazo de humano
recordando tus labios.

Tiemblo y no existo.
Versiono lo que nunca ocurrió.
Desato memorias
fabricadas sin hilo.

Difícilmente volveré a
escuchar.
Seguramente, todo será
adiós cuando nada escuche.