jueves, 30 de octubre de 2014

Tras el verbo.

Tras el verbo; el verso. Tras la mirada; la sonrisa.

Mi pasión es vestir el blanco, mi temor; el despertar ajeno a todo.

Una canción es la más completa tristeza, la más eterna verdad.

Entendí que la belleza estaba en los corazones, que la ternura era un rasgo único.

Recibir algo más que una música erizante.

Siento un lugar, una presencia, un desafío.

Prohibido cerrar tus ojos al sueño, abrir tu alma al desconsuelo.

Hay veces para el recuerdo, para la alegría, para la verdad.

En un mundo sin ansias, sin desvelos, sin vaivenes.

Sé que no es tristeza, pero......se parece tanto.

No necesito piedad. Espero, lucho por lo imposible.

Diáfano y cruel; pensar y no querer escuchar.

Acabé el día cuando la noche había amanecido.

viernes, 17 de octubre de 2014

Antes de despertar.

Antes de despertar esto era una historia en blanco.

El remake de un sueño absurdo.

El principio de lo que nunca ocurrió.

Un destino titubeante y alérgico.

Un contoneo audaz y metafísico.

Una locura reservada para el mañana.

Una nueva entrada en un diccionario de guiños.

Una osadía cobarde y maliciosa.

Un saco de recuerdos prescindibles.

Unas luces de neón a mi espalda.

Unas rodillas tenues, insignificantes.

Un pijama sin rayas ni dibujos inanimados.

Unas manos comidas por el cosquilleo.

domingo, 12 de octubre de 2014

Dice mi conciencia....


Dice mi conciencia que su corazón es tan grande como el mío.
Ojalá, ojalá.

Despierta la semilla en su tumba de papel.
Versos raídos, veloces y algo flacos.

Si me tocara amanecer no sería
mi semblante ajeno a tu mirada.

El tiempo venció mi esperanza hueca,
mis vestigios anodinos y cansados.

Contadme como es la vida sin mí.
Mostradme lo que debería sentir.

La libertad no conoce el destino de sus súplicas.
El grito que se refugia en el olvido.

Atarme a tu corazón es mi destino.
Lo distinto a la muerte es tu sonrisa cómplice.

Retazos de ojos rojizos, duros, cansados.
Bocas ruines que provocan llantos.

Andar en pos de la hendidura abierta,
de la desgana prometida.

En su balcón arrecian demonios ajenos.
Seres desnudos y baldíos.



Alterar la sangre.

Alterar la sangre, perturbar los sentidos.

Decir que todo es posible sin alzar la voz.

¿Cuántos momentos ha de vivir el destino para mostrarnos su soledad?

¿Cuántas monedas serán necesarias para un nuevo amanecer?




Todos los hombres muestran sus cinturas intactas, sus pechos de seda.

Todas las mujeres se vestirán en honor a las musas, todas hablarán idiomas de un mismo corazón.

Los mares, en invierno, desearán que su quietud sea eterna.

Las preguntas dejarán su lugar a respuestas irreverentes.

La felicidad decidirá entre flores cromadas y mundos luminosos.

Los cabellos resistirán los roces y el pudor.

Las almas gemelas bailarán entre nieblas, soles y bellezas atroces.