sábado, 28 de marzo de 2015

No detenerse.

No detenerse, tener recuerdos anudados al alma, vivir incrustado entre el tiempo y la razón.

Hijo de un río de vientos, de un sinfín de comienzos, del torbellino de un silencio.

A los pies de una canción triste, en brazos del azar y su furia, arrodillado frente a la angustia.

Todas las vidas del pasado tienen un futuro asegurado en tu mirada.

Tocado por la mano de alguna deidad insignificante; en sus sienes nacieron pliegues antiguos.

Bosques de pequeñas piedras y tenues cenizas; enjambres arremolinados entre mis pies.

Correr sin haber aprendido a caminar. Zozobrar sin sentir la brisa recordada.

JulioElpuente

2 comentarios:

  1. Hola Julio, me gustó esta prosa poética, una deidad insignificante que impulsa a correr sin haber aprendido a caminar.
    Buenas tardes :)

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