sábado, 30 de mayo de 2015

Llámalo destino.

En tus ojos está la llave
de la alegría.
Ve a buscarme donde
no hayan respuestas.

Llámalo destino,
o....llámalo siempre.
Dicta mis pasos,
dirige mi invierno,
arrulla mi primavera.

Lo precioso es tan
preciso como tus labios,
tan inevitable como
un viento invisible.

Sorpréndeme con el
menor de los venenos,
con la mayor de las caricias,
con la abdicación de
la pereza.

No recuerdo el número
infinito,
ni la memoria de ayer,
ni la locuacidad de mi
sueño.

No existe bestia sin final,
rifle sin rosas,
amor sin deseo,
esperanza sin mañana.

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