miércoles, 7 de octubre de 2015

Labios mordidos.

Ha crecido un valle tras
las cuencas de mis ojos.
El viento ha silbado una
canción de amor y risas,
de ingenuo sentido.

La joya intratable me
mira desde su atalaya,
desnuda mi descaro,
roza con picardía la
guitarra de mi piel inexplicable.

Muriendo como un efebo fugaz,
como un jardín sin manos,
como un destino sin ojeras,
como un inútil minuendo.

Hacer cosas sin querer.
Dejar huellas en la antología.
Sufrir sin regalar lágrimas.

Labios mordidos,
desnudos y balsámicos
como el amanecer,
sabrosos como el olor a vida,
devastadores...medidos.

JulioElpuente

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