sábado, 21 de mayo de 2016

La certeza desnuda.

Directamente;
desde el blanquecino rescoldo,
desde la cambiante nube,
desde la vespertina crisálida,
desde el escondido laberinto,
desde la cruel noche,
desde el polvoriento salón,
desde la insulsa decepción,
desde el simbólico orgullo,
desde la desmedida traición.

Nada será lo mismo después
de la resurrección,
Nadie temblará sin duda,
nadie amará sin fin,
nadie escogerá sin
besos.
Tan sólo los demás seguirán
ahí,
tan sólo la certeza reinará, 
desnuda.

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