martes, 26 de marzo de 2024

Roma.

Roma.

Rosario y sudario, 
conciencia invencible y tragicomedia de andanzas
delirantes.
Convertí mi corazón en
mirada y desenmarañé 
cuerpos enroscados, 
imaginé bóvedas celestiales, 
bebí del manantial de los dioses.
Las tinieblas y las luces
viven del sesgo y de la
armonía, 
de la crueldad y la zozobra.
La carne modelada se recrea entre la tibieza y el furor,
entre la destreza incesante 
y la poesía oculta.
Si el recuerdo me falta 
algún día, 
espero que la ciudad 
del otro nombre del amor guarde para mí 
un resquicio entre sus
piedras sabias e imperfectas.

JulioElpuente