martes, 17 de enero de 2017

Más tarde.

Los besos que todavía no
he regalado duermen cerquita
de una fogata chispeante.
Pululan entre las cenizas y
danzan como pequeños
angelitos intransigentes.
Más tarde, cuando la luz es
solo un recuerdo, cuando la
negrura es nuestro aposento,
estiran sus menguantes brazos
y saludan con los dorsos de
sus efímeras manos apoyados
en las mejillas sonrosadas.
Y entonces deciden su destino,
y ese no puede ser otro que tus
pómulos satánicos,
tu boca inquisidora,
tus senos egipcíacos,
en fin, tu principio y tu final,
tu día y tu noche,
tu piel urdida de recuerdos,
tus sueños embarazados de
risas y tus pupilas vestidas de azul.
Esos besos serán el salvoconducto
para cruzar desiertos y
fronteras, temblores y miserias.

JulioElpuente

2 comentarios:

  1. Ahhh! esos besos que están guardados deseosos de ser lanzados a un principio sin fín.

    Shhh, aún duermen madurando, llegará la aurora a despertarlos de su cautiverio.

    Besos, Julio.

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