lunes, 16 de febrero de 2015

Barro deforme.

Barro deforme,
como una piel volcánica,
como labios resecos por la
sal de unos ojos heridos.

¿Cómo evitar las muecas del
dolor?
¿Cómo saludar a un pecho
vencido?

Un giro teatral, una pirueta
tortuosa.
El destino no existe más allá
de sí mismo.

No fui lo bastante cabal para
adorarte.
No vi redimidos mis pasos.
Me faltaron abrazos;
me sobraron pecados.

Seguiré rezando sin fe,
escucharé canciones de poetas
desleales,
quemaré mis yemas con
páginas en blanco,
juntaré los párpados para
imaginarte.

Tozudamente,
como nuestro derecho a reír,
como nuestra brillante deznudez,
como las nuevas flores, aún
ateridas.

Yacen cerca de aquí unos seres
únicos.
Vivieron de nuestro pasado,
obedecieron a sátrapas infectos,
aprendieron de exégetas luminosos.

4 comentarios:

  1. Hola Julio, que pedazo de poema, me encantó, rezar sin fe, y como no ser barro deforme, ante tantas injusticias de quienes lideran las religiones.
    Feliz noche :))

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    1. Muchas gracias, Alejandra. Muy atinado tu comentario. Buenos días.

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  2. "¿Cómo evitar las muecas del
    dolor? ¿Cómo saludar a un pecho
    vencido?

    Tozudamente,
    como nuestro derecho a reír,
    como nuestra brillante desnudez,
    como las nuevas flores, aún
    ateridas."

    Precioso

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