jueves, 2 de abril de 2015

Me invento un final para cada palabra.

Me invento un final para cada palabra, un desvelo para cada mohín.

No creer en ningún dios y creer en cielos, en almas, en paraísos, y tener fe...en ti.

En alguna playa habrá un otoño para recordar, un invierno para reír, una primavera para soñar.

Un dulce asno se refugia en mis pupilas mientras escojo los minutos para cantar, contar, desplegar, obedecer, añorar, ignorar.

Actos desdibujados, velos opacos, sangre temerosa, saliva perdida, mirada cegadora, fragancias inventadas....

Flores que bailan al son de cualquier amanecer, sabios que estudian el porvenir de las corazonadas.

Todos los encuentros fueron minutos robados a la soledad.

2 comentarios:

  1. Hola Julio, la soledad se apodera de los minutos, y el inventor de finales cincela las palabras.
    Que tengas un buen sábado!

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    1. Hola, Alejandra. Sabia reflexión. Un saludo.

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