sábado, 21 de febrero de 2015

Ese mundo.

Ese mundo recibirá todo
el calor,
todo el color,
todo el fervor,
todo el amor....

Nadie quemará nuestros
ojos hambrientos,
nadie, salvo nosotros,
se atreverá con esa pleitesia
mutua.

Cualquier otro mundo vivirá
en una cordillera sin viento,
sin brisa,
sin humedad,
sin risa....

A contrarreloj,
así nos acariciaremos;
salvajes, pero eternos,
ambiguos, pero ciertos.

Y ese mundo recogerá
los restos inusitados y famélicos
de la noche que no fue;
y los convertirá en día,
en ilusión,
en alegre vino,
en pasión....

Nacidos de una invitación
a la melancolía,
de un instante musical,
de un brebaje para los
sentidos.

Y al fin, un mundo donde
todo surja de vientres
placenteros,
de pequeños labios,
de grandes miradas,
de inmensos abrazos....

3 comentarios:

  1. Que el mundo se lleve los restos y nos deje la ilusión al menos, si...
    Muy hermoso.
    Gracias por compartir tu bello texto.
    Un abrazo:-)

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar