sábado, 28 de marzo de 2015

Libertad.

Libertad...
Nombre dado a la imponente vigilia de unos brazos erizados.

Densa, cadenciosa canción hilvanada por unas mejillas felices.

Embrión de un arrullo incesante y sobrecogedor.

Dulce prisión de los verbos ansiosos, de las esperanzas ajenas.

Camino infinito, jalonado por encinas otoñales y brotes de lirios inauditos.

Nube transparente que anuncia un sol de invierno, un mañana sin jamás.

...nada vive sin su fulgor.

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