lunes, 7 de diciembre de 2015

Diez mil pasos.

Un alfabeto solo inteligible
para el corazón.
Una fusión de verbos y
candelas,
de crepúsculos y
deshielos.

Alumbro historias con la
luz que se pierde entre
mis dedos.
Sacio con miel a los
crueles,
a los cobardes.

La boca de fresa y
azul,
la carne dulce e
insensata.
El techo con andamiajes
celestes,
el suelo blanco, mullido,
delicioso.

Mis ojos, dispares y
húmedos,
mi olfato, sensible a
la belleza y a la
bondad.
Toco lo que no veo,
veo lo que imagino.

Una piel curtida,
unos gestos de agua
clara.
Diez mil pasos para
creer y vencer.

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