lunes, 1 de abril de 2024

Ese lugar sagrado.

No queda otra, a ese lugar sagrado lo llamaré; 
calle del beso.
Y será esa una encrucijada de saetas voladoras y soles invernales,
una frontera entre los nortes y el sur, entre el mar y la querencia.
Le pediré a ese artista tardío que dibuje una rosa para tu pelo, un corazón para el centro de tu bandera multicolor y un anillo mayúsculo para esas manos ansiosas.
Y luego te acompañaré al bosque de jazmines y azahar, para que todo se impregne de tu esencia de luz y brisa, de agua clara y mar salado.
Una mariposa viajera, emperatriz de los vientos, adivinó tu parpadeo y se posó en tu nariz, para obnubilarte y para aplacar el sofoco de este sol levantisco.

JulioElpuente