jueves, 7 de mayo de 2015

La muerte del sol.

Cuando llegue el ayer,
entonces sabré enfrentarme
a los silencios,
a las huellas en la arena.

Despacio; envuelto en olores,
escuchando trenes vacíos,
con gramos de lluvia en estas
manos ajadas.

No desearé la muerte del sol.
No cambiaré la vida por
perdón.
No comprenderé a los
orgullosos poetas del amor.

Heredé un vientre hipotecado,
una soledad escueta y dañina,
un mar seco y lejano.

Dormiré después de una nana
fingida.
Despertaré entre cebollas y
dulces enamorados.

JulioElpuente

4 comentarios: