sábado, 29 de octubre de 2016

La locura y la razón.

Necesitamos del abismo
para envolvernos.
Ansiámos el comienzo
y el fin,
la locura y la razón.

Somos objetos de pasión,
dialectos sin ambages,
mentiras sin sombras.

El rostro hirsuto decidimos
quemar, y beldad más
perfecta que esa llama no
existirá.

Defectos que no nos
amilanan.
Huesos hechos de penas,
pero dichosos, verdaderos.

Atados a una yunta de
flores y miel.
Tiemblan las manos,
se dibujan los colores del
alba en rostros recordados.

jueves, 20 de octubre de 2016

Sonrisas.

Muerdo la comisura del
destino.
Despierto rodeado de
manjares dulces,
equívocos.

Bailo con los fantasmas del
nuevo día;
esos que susurran blancas
melodías.

Tú hablas de sonrisas,
las vistes de porvenir,
de excelsa calidez, pero,
¿acaso no es la tuya su
paradigma?

Caminos encendidos,
viajes que solamente puedo
imaginar.
Allí donde el final es
únicamente un quizás.

¡Dios mío, qué hechuras
de blanco clavel!
Un festín de acentos
te acompaña.

JulioElpuente

lunes, 17 de octubre de 2016

Subir a tu cielo.

Subir a tu cielo,
esconderme tras tu 
sombra inspiradora.

Ningún ayer será más
bello que tu presente;
nada acariciará como
tu temblor.

Todo lo que fue soñado de
espaldas a la pared.
Todo lo que ardió entre
las piernas.

Caminaré descalzo sobre
tus pupilas,
viviré bajo tus pies de
princesa oriental.

Ven, decide tú mi mirada,
destróname de esta 
apariencia marchita.

En el séptimo verso...
en aquel cielo redundante.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Las sonrisas de ojos brillantes.

Tras la puerta del dolor
se adivina el frío ayer.
A través de las rendijas
de la inquietud se huele
la desnudez del alma.

Sobre el hombro descarnado
duerme el inútil pasado.
Ojeroso despierta el espíritu
olvidado, relegado.

Desde la desidia, la vida
reinventa los colores y las
penas.
Las ubres amargas alimentan
los estómagos fosilizados,
lechosos, inusitados.

Quizá los acordes fulgurantes,
las palabras desmedidas,
las sonrisas de ojos brillantes,
podrán deshacer lo que no es
brisa ni dulzura. 

JulioElpuente

sábado, 1 de octubre de 2016

Está escrito.

Cabal hasta lo imposible.
Invisible hasta lo inimitable.
Sensible hasta lo inimaginable.

La tristeza es el adorno
de las penas,
pero mi alma pernocta
donde el corazón duerme.

El tiempo es mi ruin
enemigo;
se escapa a racimos entre
mis cejas arqueadas.

Esa antigua memoria,
esa de rayas y aguaceros,
esa que me muestra todas
las sonrisas,
esa que se olvida de
casi todo cuando está
sin mí.

Está escrito, pero
sin nombres ni apellidos,
sin sombras ni fobias.
Todo a su alrededor es
brillo mortecino. 

JulioElpuente