martes, 22 de noviembre de 2016

El huésped de tus labios.

Pongámosle un nombre
a esta patria, por ejemplo: quizás.
Hagamos de nuestro
otoño un junio titánico.

Tu voz era un regalo
precioso, incluso antes
de envolverlo con tu risa,
de cocinarlo con tu fuego.

Puedo ser el asesino de tu lágrima,
el depredador de tus escalofríos,
el huésped de tus labios.

Recitaremos desnudos un verso,
una profecia, una letanía dulce,
una canción increíble, un discurso
de lenguas devoradoras.

Te obsequiaré con un ramillete
de locuras, exhibiré para ti
algunos escorzos magistrales,
te obsevaré desde una nube
de miradas somnolientas.

JulioElpuente

3 comentarios:

  1. Sí, estoy de acuerdo y a favor, pongámosle tal nombre: quizás.

    Así se contemplen todos tus versos de esa necesidad que versas, en una piel qué "quizás" pongámosle por fín nombre.

    Un besito, Julio, ó, quizás dos ;)

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