sábado, 31 de enero de 2015

He prometido.

He prometido no desvelar
mi silencio.
He escondido lágrimas que
eran migajas de sal.

Caí de una forma elegante,
sólo mis manos anunciaban
racimos de estertores.

Detrás de lo que no ardía
se adivinaba la vulgaridad,
detrás de la melancolía se
despertaba lo olvidado.

Cavilaciones que llegan del frío.
Mitos destruidos por la
tristeza.

Los sacrilegios se convirtieron
en verdad.
La dulzura de los besos destapó
todo lo que era infinito.

Mi cabello me comprende,
mi alma me ignora,
el destino me llama.

JulioElpuente

4 comentarios:

  1. Siempre renaciendo, es una cadena interminable el sobrevivir... Excelente trabajo.
    Saludos...
    Reme.

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  2. A este mundo hemos venido solo para eso, morir y renacer día a día.
    Genial como siempre Julio.
    Un abrazo.

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    1. Claro, hay que renacer, hay que reinventarse.
      Muchas gracias, Carmen.

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